jueves, 16 de noviembre de 2017

Crema de Champiñones

Ya tenemos aquí, y ya era hora, un poco de fresquito. Las cremas de verduras son una opción perfecta para completar nuestras comidas o cenas y calentarnos un poquito el cuerpo. Además con los pequeños de la casa nos facilitan el que vayan comiendo determinadas cosas que no les hacen mucha gracia, en este caso los champiñones.



Ellos ven champiñones mientras que los limpias y les hacen mucha gracia, les recuerdan a los dibujos animados, o a Mario Bros, los cogen, los miran y no les provocan rechazo sino todo lo contrario, los quieren hasta adoptar.
Otra cosa es cuando los ven cocinados en el plato, ni dibujos, ni curiosidad, ni Mario Bros que valga. Los seres adorables se han convertido en su peor enemigo. No dan crédito a que esas cosas marrones vayan a acompañar su carne o su pescado. Por supuesto piden ayuda con su, pero esto qué es? Y tú ya sabes que te espera un rato movidito.

¡Qué no cunda el pánico! En mi casa hoy por hoy dos de tres se comen los champiñones sin rechistar, y uno va en proceso protestando mucho cada vez que le pongo 4 trocitos de champiñón en el plato. Confío que igual que sus hermanas de 4 pasará a 5 y de cinco a su ración de champiñones.

Haciéndolos en crema tendremos otra forma de comerlos y una buena forma de ir acostumbrándose a su sabor. Aunque no os voy a engañar. El que sigue sin querer hacer las paces con los champiñones, cuando vio la crema me echó una de sus miradas de ¿mamá, tú hoy quieres guerra? Así que tuvimos una cena muy entretenida. A los demás nos encantó!

En el caldo de verduras ecológico Costa Eco que venía entre todas las cosas que trae la Disfrutabox de este mes encontré el compañero perfecto para hacer esta crema. Un toque diferente de sabor que redondeó esta crema tan buena y saludable.








INGREDIENTES

500g. de Champiñones
1 diente de Ajo
300 ml Caldo de Verduras
100g. de cebolla
1 chorro vino blanco
Sal y pimienta
100ml Leche o nata (opcional)
40g. de Anacardos

Ponemos en una cacerola un chorro de aceite de oliva e incorporamos el diente de ajo. Dejamos que tome un poco de color, añadimos la cebolla en trozos y la sofreímos. Reservamos 2 champiñones no muy grandes para finalizar el plato. Subimos el fuego y añadimos a la olla los champiñones, que hemos limpiado previamente, picados si son pequeños en dos y si son grandes en 4 trozos. Añadimos un poco de sal y pimienta. Damos unas vueltas, incorporamos un chorro de vino blanco, dejamos que evapore un poco. Añadimos el caldo y dejamos cocer a fuego lento hasta que los champiñones estén tiernos unos 15 - 20 minutos. Yo lo hice en olla rápida y los dejé 4 minutos a fuego lento desde que cogió presión.

Trituramos los champiñones con parte del caldo (no echéis todo al principio) y la leche. Añadimos más caldo si la crema está muy espesa. Probamos el punto de sal por si hace falta añadir más. Si no queremos poner leche o nata la sustituimos por más caldo. La leche le aporta un poco de suavidad al sabor de la crema.
Podéis hacer la crema también con un caldo de pollo o si no tenéis a mano ningún caldo, incluso con agua. Si no utilizáis todo el caldo de cocción para triturar, no lo tiréis,  podéis congelarlo y seguro que podemos hacer con él, por ejemplo, un arroz o algo tan sencillo como una sopa.

Laminamos los champiñones que teníamos reservados y los pasamos previamente salados por la plancha para adornar nuestra crema. Para darle un toque crujiente machacamos los anacardos en un mortero dejándolos en trocitos pequeños y los servimos por encima de la crema.


¡Espero que os guste y que les guste!








lunes, 13 de noviembre de 2017

Espaguetis a Fuego Lento

¡Venga hombre!, pensará más de uno. ¿Espaguetis a fuego lento? Pues para todo aquel que lo piense y todo aquel al que le guste la pasta os recomiendo esta receta que sí, se tarda un rato en hacer. Es una receta de las de fin de semana, de las de dedicarles tiempo. Que yo comí de pequeña y que a mis niños les chifla ahora. Por supuesto, los espaguetis se cocerán en 8´, el acompañamiento es otra historia.

Es una receta que mi madre aprendió de una amiga y que nos hizo cuando éramos pequeños muchos fines de semana y que ahora años después seguimos disfrutando muchas veces que vamos a su casa. Pero además, yo que miro muchas recetas; veo muchos programas de cocina; investigo de cocinas de aquí y de allí; me he dado cuenta que es una forma de comer pasta muy italiana. 



De hecho, hace unos cuántos años en una visita a Roma comí unos Gnocchi o ñoquis en una taberna muy pequeñita atendida por un señor superentrañable, que me teletransportaron automáticamente al sabor de la salsa de los espaguetis que tanto había disfrutado en mi infancia. 

El secreto de este plato es el tiempo, el que se pegue un poquito el tomate y tú lo despegues con la espátula mientras que la carne va poco a poco cociéndose, le das la vuelta y va poniéndose tierna. A todo esto el tomate coge un cuerpo impresionante, que te hace que te lo quieras comer a cucharadas si esperar a la pasta.

Estoy segura que es un plato que en cuanto lo hagáis os lo pedirán fin de semana si, fin de semana también.

INGREDIENTES
(4pax)

1kg de carne preferiblemente de Buey para asar, si no encontráis podéis utilizar redondo de ternera.
1/2 cebolla 90-100g. aprox.
1600g. de tomate triturado
1 cucharadita de azúcar
5 hojas de menta
Sal y pimienta
Aceite de Oliva
1 chorro de Grand Marnier
350g. de Espagueti

Se ata la carne en redondo para que conserve su forma. Salpimentamos la pieza de carne y doramos en abundante aceite de oliva por todos lados.
Añadimos la cebolla picada menuda. Damos unas vueltas a fuego vivo y añadimos el chorro de licor. Id despegando con una espátula lo que se queda pegado en la cazuela.
Añadimos ahora el tomate, el azúcar y la menta.
Cuando empiece a hervir, tapamos y ponemos a fuego lento 5 horas. Hay que ir dándole vueltas a la carne y removiendo el tomate. El tomate tiene que quedar muy reducido.


Una vez tenemos la carne hecha y poco antes de servir cocemos los espaguetis al dente.




Comemos la pasta acompañada de unas rodajas de carne y la salsa de tomate.
Estoy segura de que en cuanto lo probéis repetiréis porque son unos sabores intensos e increíbles.






viernes, 10 de noviembre de 2017

Tortilla de todo un poco

Como os podréis imaginar por el título del post la tortilla de hoy es de esas de abro la nevera y o consumo esto, esto y lo otro o lo tengo que tirar. Yo lo de tirar comida lo llevo fatal, salvo casos muy excepcionales procuro darle salida a las cosas antes de que acaben en el cubo de la basura.

Con las tortillas o los revueltos pasa como con las ensaladas, son un recurso genial para aprovechar sobras de casi todo. Además las tortillas le gustan a casi todo el mundo, así que nos lo ponen fácil. Os recuerdo una de las entradas antiguas en las que os contaba la receta de una tortilla de sobras de pasta (click AQUI para ver la receta)

En realidad ayer iba a hacer una tortilla de patata pero cuando vi ese trozo de batata y ese de calabacín tan solitos y abandonados en la nevera no pude dejar de rescatarlos. Ya cuando estaba cerrando descubrí media manzana envuelta en film, por un momento pensé ¿manzana en una tortilla? venga Esther tampoco hay que pasarse, pero no pude dejar de arriesgarme, algo me decía que esa media manzana estaría mejor en la tortilla que en la basura.


Cuando ciertos seres descubrieron cuando la corté, que la tortilla que ellos imaginaban de patata llevaba algo naranja empezó el interrogatorio. 
-Pero esto naranja qué es?
-Batata
-Ahhh, pero la tortilla de qué es?
-Pues de batata que ya sabes que es igual que la patata pero naranja.
-Bueno igual, igual...
-Qué más lleva?
-Pruébala que está buenísima. ¿A qué te gusta?
-Buenooooo
-Pues también lleva también calabacín y manzana.
-Jo, mami

Unas caras raras por aquí y unos venga come por allá y se zamparon la tortilla. Misión cumplida, más sabores que incorporan a su  experiencia. A los que ya hemos pasado el miedo a que las cosas raras nos envenenen, es decir a los adultos, nos encantó. Esa mezcla inesperada de ingredientes resultó hacer una tortilla super rica y diferente que espero que vosotros también disfrutéis.



INGREDIENTES

7 huevos
100g de cebolla
285g de calabacín
190g. de batata
100g. de manzana
Sal
Aceite de oliva


Cortamos la cebolla a la mitad y luego en tiras muy finas, la vamos friendo en abundante aceite mientras cortamos el resto de ingredientes. Cortamos la batata, el calabacín y la manzana en láminas finitas y no muy grandes. Las salamos. Incorporamos a la cebolla y dejamos freír a fuego lento hasta que estén blandos.



Escurrimos bien el aceite y mezclamos con los huevos batidos a los que también les echamos un poquito de sal.

En la misma sartén de freír la verdura cuajamos la tortilla con un chorrito de aceite, primero por un lado y después por el otro.


Ya sabéis, ¡experimentar antes de tirar!





¡Espero que os guste y que les guste!


viernes, 3 de noviembre de 2017

Tartaletas de Queso y Jalea de AOVE

Ya estamos en pleno viernes y después de tanta calavera, monstruos y muertos con día festivo incluido no tengo nada de sensación de viernes, así que cada vez que me doy cuenta pues no me puedo poner más contenta.

El finde de semana son unos días muy propios para cocinar entre otras cosas y dentro de las recetas que se prestan mucho para el fin de semana están los dulces o los postres. Tenemos tiempo para hacerlos y para disfrutarlos. La receta de hoy, como habréis adivinado por el título de la entrada es una de esas recetas dulces, aunque con matices, porque tiene un puntito salado que ahora descubriréis. Resulta que estas tartaletas llevan también pasta de aceitunas que combina a la perfección con la jalea de AOVE, que aunque también es dulce tiene un sabor muy, muy especial.

Hace unos días llegaron a mis manos unos productos muy top de una empresa de aceites zamorana concretamente de los Arribes de Duero y más concretamente de Fermoselle. Un pueblecito precioso al que me une algo más que un cariño especial y que llevo ya visitando y disfrutando un montón de años.
Así que con esta receta estoy doblemente contenta, una porque poder cocinar con un producto de esta calidad, es un placer, y otra por ese punto sentimental de saber y de conocer el lugar de donde vienen esos productos.

El aceite de Douroliva lo probé esta semana santa en un restaurante de Zamora, y tuve que frenar el carro y no comerme todo el pan del mundo moja que te moja en mi cuenquito, os podéis imaginar por qué. Pero es que no solo tienen aceite en distintas variedades, ofrecen otros productos hechos a base de aceite como la jalea de esta receta o la pasta o paté de aceitunas que os cuento de primera mano que están increíbles.

Con estos productos en la mano, quería hacer una receta que los potenciara y darles el protagonismo que merecían. La combinación del queso con las aceitunas y la jalea me pareció que sería fantástica y no me equivoqué.



INGREDIENTES

300g. de queso fresco
1 huevo
ralladura de 1/2 limón
50g. de azúcar
50g. de jalea de aove Douroliva
50g. de paté de aceitunas Douroliva
1 lámina de masa quebrada

Batimos el queso fresco con el huevo y la ralladura de limón. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que se integre. Cortamos discos de masa quebrada un poco más grande de nuestros moldes, como de medio centímetro más. Engrasamos los moldes y vamos metiendo la masa. Pinchamos con un tenedor el fondo.



Empezamos a rellenar con un poco de la mezcla de queso y huevo. Ponemos un poquito de jalea y un poquito de paté de aceitunas. Cubrimos con otro poquito de la mezcla de queso. Terminamos con la jalea y paté de aceitunas. No las llenéis hasta el borde porque la mezcla de queso subirá con la temperatura y se podría salir, aunque una vez frías vuelve a bajar.





Metemos al horno unos 30 minutos a 180º y esperamos a desmoldarlas a que se hayan enfriado.

El resultado es genial, la mezcla dulce de la jalea con el queso y el punto salado de las aceitunas creo que os va a encantar. 



¡Espero que os guste y que les guste!

lunes, 30 de octubre de 2017

Restaurante Yume

Hace unas semanas pudimos disfrutar de unos días en Asturias y aprovechando la cobertura que te dan los abuelos nos fuimos a cenar. Hacía tiempo que Yume sonaba en mi cabeza, me lo había recomendado unas cuántas veces una amiga que sabía que me iba a encantar, y no se equivocó.

Cuando te plantas en la puerta de Yume, y todavía en la calle, empiezas a respirar belleza y detalles. Una mesita con velas y una "Y" gigante iluminada te dan la bienvenida. Aquí todavía no sabía que Iratxe Miranda, una de las artífices de este proyecto, tiene una predilección especial por la decoración, los detalles bonitos y un gusto exquisito que proyecta en todo el restaurante.


Es un espacio pequeño pero muy acogedor que en cuanto te sientas a la mesa te envuelve en una atmósfera delicada en la que te empiezas a encontrar muy a gusto. Mientras Iratxe viene a contarte lo que puedes comer te vas dando cuenta de lo que te gusta esa vajilla, ese trocito de tronco donde descansa el cuchillo o ese lazo que se anuda alrededor de la servilleta. Esa mesa puesta con mimo, belleza y calidez que espera expectante, como tú, la comida.




Nuestra mesa estaba pegada a la cocina, que es vista. Pudiendo elegir ¡cómo no me iba a poner al lado de la cocina a ver si cotilleaba algo! Llega el momento en el que Iratxe te cuenta que acaban de cambiar la carta, que lo hacen cada tres meses (menudo curro) así que seguro que no encuentres lo que te han recomendado o contado.  Ella empieza a explicar cada uno de los platos que la componen y lo que te pasa cuando acaba su explicación es que te apetece todo. Pones cara de: ¿en serio tengo que elegir? y con su ayuda, tu hambre y tus gustos acabas eligiendo.

Cuando ya lo tienes decidido, Iratxe se lanza a por el vino con la misma pasión que por la comida y te cuenta los que tiene esa semana. Trabaja día a día su faceta sumiller para tener una pequeña selección de caldos diferentes y personales con los que poder disfrutar la comida.

La cocina de Yume la capitanea Adrián San Julián, es una cocina fusionada con Asia, llena de matices. Este sabor por aquí, este por allá y magia: tu boca se vuelve loca. En esa aparente calma que se divisa desde las mesas se crean unos platos que tienen base, que han tenido su tiempo, que mezclan sabores cocinados con mimo y calma con ingredientes rebeldes que les dan caña. Que llegan a la mesa y logran algo que no todos hacen, revolverte de gusto. 

Por supuesto, como todo en Yume, la presentación de los platos está más que cuidada, cuando llegan los platos a la mesa, los ojos te hacen chirivitas.

Supongo que a estas alturas os he puesto los dientes largos y queréis que os cuente algo de lo que comimos. Voy a empezar por los Mochis, unos pasteles de arroz típicos en Japón que en Yume se bautizan Umami, el quinto sabor, potencia a tope, no seré yo la que os desvele los ingredientes. Puedo cerrar los ojos y seguir acordándome de como estaban.

Después llegaron las Vieiras Soasadas, sobre ese caldito que confieso rechupeteé las conchas para no dejar ni gota. Le llegó el turno al Bao, creo que en la foto podéis ver esa lámina de tocino medio fundido por el calor y la piparra, lo que había dentro era el compañero perfecto de estos ingredientes que coronaban el bocata asiático tan de moda por estos lares últimamente.

Llegó el Cangrejo con la Vizcaína y su punto andaluz, combinando con maestría y mucho gusto los ingredientes en su caparazón y abriéndole paso al postre. Un milhojas de mango con jengibre, lima, miel y alguna cosita más,  jugando en distintas texturas que cerraron una cena redonda.










Mientras cenaba y desde mi sitio privilegiado vi salir los demás platos de la carta y suspiré por algunos de ellos. Así que no me queda otra que volver pronto.

Iratxe Miranda  y Adrián San Julián lideran un proyecto,  de la mano de su equipo,  precioso, pequeñito,  pero con una luz y un sabor muy grandes.

¡No dejéis de ir a conocerlos!

Yume
Calle La Estación, 27. 33401, Avilés, Asturias.
Tel.: 984297034









martes, 24 de octubre de 2017

Chocoflanes

Ayer a la hora de la cena más de uno pensó que me había dado un golpe en la cabeza cuando mientras cenábamos pregunté: ¿Alguien va a querer un flan de chocolate de postre? ¿Mamá ofreciendo un superpostre superdulce un lunes? Me miraron, se miraron y antes de que volviera en mi dijeron que sí, sí y sí. La verdad es que tienen razón, no en que me había dado un golpe en la cabeza pero sí en que era una cosa un tanto extraña. Lo que ellos no sabían es que este postre había querido hacerlo el fin de semana pero entre unas cosas y otras no tuve tiempo.

Y es que el tiempo no solo nos falta por semana, que parece que vives en una situación continua de no llegar a nada. Llega el fin de semana y entre unos amigos por aquí, unas compras que hay que hacer por allá, un cumple por el otro lado, hacer la comida, la cena y voy a parar que me estoy estresando de leerme; nos plantamos en el domingo noche y aunque hemos disfrutado mucho del finde estamos exhaustos. Yo cada vez necesito más findes caseros de los de no voy a quedar con nadie, no voy a hacer planes, no me voy a pasar todo el día fuera de casa. Vamos a disfrutar tiempo juntos, en familia, que siempre viene muy bien. O vamos a hacer lo que surja sobre la marcha, sin planes y centrándome en el ahora. También los fines de semana con un poco de todo están genial.






Sea como sea, el fin de semana es un momento muy dulce, como este flan que se me ocurrió hacer cuando vi en la  Disfrutabox de este mes un bote de Nesquik . Como todos los meses venía cargadita de un montón de cosas, y aunque pensé en varias recetas, y algunas que llevé a cabo con alguno de los productos, ese bote de Nesquik llamó mi atención. ¿Un bote de Nesquik? Sí, un bote de Nesquik que me recuerda a mi infancia. Y que me trasladó a un momento de mi vida en el que mi madre probó todos los cacaos posibles (y no había tantos) para que yo me tomara un vaso de leche por las mañanas y que pudiera tomar bien frío porque no soportaba la leche caliente.



Supuse que a mis peques que les encanta el flan, les chiflaría un chocoflan y no me equivoqué.

INGREDIENTES
(6 flanes pequeños)

4 cucharadas de azúcar para el caramelo
4 huevos
320g. de leche (4 tacitas de las de café)
135g. de azúcar (más o menos 6 cucharadas soperas)
25g. de Nesquik (más o menos 5 cucharadas de postre)

Para hacer el caramelo, ponemos el azúcar en una sartén o en un cazo (lo podemos salpicar con unas gotas de agua). Dejamos a fuego medio-lento hasta que el azúcar se derrita y tome un color dorado. El caramelo no se puede remover, cuando empiece a derretirse el azúcar podemos ir moviendo poco a poco el cazo o la sartén pero sin tocar el caramelo. Una vez que se funde el azúcar se quema rápido así que tened la precaución de quitarlo a tiempo del fuego.


Vertemos una base de caramelo en cada molde, tiene que cubrir el fondo no quedar muy grueso. Dejamos enfriar y mientras batimos los huevos, el azúcar, la leche y el Nesquik.  Echamos en los moldes, tapamos con papel de aluminio y cocinamos al baño maría hasta que cuajen. Yo he utilizado la olla rápida, los he puesto en el cestito del vapor 4´ desde que ha cogido presión.  Creo que con 3´hubiese sido suficiente. Pero los podéis hacer en una vaporera convencional o en el horno al baño maría. Os llevarán unos 10´, pinchadlos con un palillo y comprobaréis si están listos.




Para desmoldar solo tenéis que pasar un cuchillo bien pegado por el borde y volcar sobre un plato.




Estos los he servido con unas frambuesas y arándanos, porque la nata montada un lunes por la noche ya me parecía demasiado. Desde luego, una combinación de nata y frutos del bosque sería genial.



¡Espero que os guste y que les guste!





















viernes, 20 de octubre de 2017

Rollo de Bonito

Aunque se va a acabando la temporada todavía podemos encontrar bonito a buen precio así que es hora de aprovechar y comernos este plato tan rico que os voy a contar hoy. El bonito en rollo se come muchísimo en el norte de España, es un plato tradicional, de siempre y que yo he comido en casa de mis padres muchísimas veces. Así que la receta que encontraréis más abajo, como os podéis imaginar,  es la de mi madre.




Este plato es una forma fantástica de variar nuestro repertorio de recetas de pescado y de que los más pequeños vayan acostumbrándose a su sabor. Además el bonito es un pescado azul lleno de propiedades que ya os conté en su día en esta entrada (click AQUÍ para verlas). Es muy agradecido en la cocina y ahora que estamos en plena temporada de calabaza os dejo también el enlace de otra receta que nos encantó (click AQUÍ para verla)

Pero volvamos a nuestro rollo de bonito, este plato tan de siempre que tenemos que recuperar porque, ¿qué haríamos sin la cocina tradicional? Además se puede congelar, es genial para dejarlo hecho el fin de semana y cenarlo por semana, o para llevárnoslo de tupper y comer realmente bien. 

Ahora solo me queda daros la receta y que lo disfrutéis.

INGREDIENTES

1 kg. de bonito
60g. de miga de pan remojada en leche
1 huevo
1 lata pequeña de pimientos rojos
30g. de cebolla
harina
aceite de oliva

Salsa:
1 cebolla
1 sobre de azafrán en rama o molido
1 diente de ajo
vino blanco
1 cucharada sopera de perejil picado
2 vasos (400-500g.) de caldo de pescado o de verdura

Picamos el bonito bien fino, lo podemos hacer con una picadora, pero tened la precaución de no dejarlo hecho puré o una masa muy blanda. Lo mezclamos con el pan remojado en leche, el huevo, los pimientos muy picados y la cebolla también picada muy fina. Echamos sal y formamos los rollos. Saldrán dos.

Pasamos los rollos por harina y los freímos en aceite de oliva, dorándolos bien por todos lados.

En ese aceite de dorar los rollos de bonito comenzamos a hacer la salsa. Sofreímos la cebolla bien picada, añadimos el diente de ajo bien picadillo y el perejil. Añadimos el azafrán, damos unas vueltas e incorporamos un chorro abundante de vino blanco a fuego vivo. Es hora de añadir el caldo y los dos rollos de bonito. Dejamos que se hagan durante media hora más o menos a fuego lento y tapado. Tendremos que ir vigilando y dándoles vueltas cada poco tiempo porque se pueden pegar fácilmente.


En casa son todo un éxito con patatas fritas y ensalada o con arroz.


¡Espero que os guste y que les guste!