martes, 7 de octubre de 2014

Espirales con Atún y Espinacas

Las espinacas, esas hojas verdes que tan buena fama nutricional tienen y que tanto nos cuesta que se las coman los pequeños de la casa, por lo menos a mí.

Son una importante fuente de antioxidantes y ricas en fibra, lo cual ayuda a mantener a raya los niveles de colesterol. Son una buena fuente de provitamina A que nuestro cuerpo transforma en vitamina A. Esta nos ayuda en el buen estado de nuestro cabello, piel, mucosas, vista, huesos y el sistema inmunológico.
Estas hojas verdes son ricas en folatos, muy importantes en la alimentación de la mujer embarazada y en la de los niños.
Nos aportan buenas cantidades de hierro, ¿os acordáis de Popeye? Ese gran defensor de las espinacas que capítulo tras capítulo nos recordaba la fuerza que le daban.
Y para los que quieren cuidar su línea, son grandes aliadas en la lucha contra la retención de líquidos y en el control de peso por su bajo aporte de calorías.

Hace tiempo con grandes dosis de paciencia y dedicación conseguí, cuando sólo tenía un niña, ir introduciéndoselas en sus comidas o cenas. Luego llegó la segunda  y la dedicación y la paciencia se tuvieron que dividir por dos. Ya con el tercero y cada uno en una fase de alimentación y emoción, la cosa se fue complicando. Y entonces hice una cosa que no suelo hacer, me di por vencida. Me concentré en otras verduras que me resultaba más fácil que comieran. Pero esa espinita se quedó ahí y en mi afán de que vayan comiendo de todo llegó la hora de empezar a sacármela y buscar la forma de añadirlas a su dieta.

¿Cuál es uno de los platos favoritos de los niños? La pasta. ¿Y qué mejor que empezar combinándolas con ella? Así, hace un tiempo, decidí introducirlas en su comida favorita.

Los niños tienen un sensor, y en cuanto te pones a hacer algo a escondidas, allí que se presentan ellos para oler, nunca mejor dicho, lo que se cuece.

-Mamá, ¿qué vas a hacer de comer?
-Espirales
-Bieeeeeen!!!¿Con qué?
-Con una salsa muy rica
-Pero, con qué?
-Ayyyy, con atún, tomate y algo más. ¡Ya verás que rico! 

Parece que se va convencida, así que comencé, cual criminal a cometer el delito.

INGREDIENTES
(4pax)

400g de Espirales
150g de espinacas congeladas en bolitas
2 latas pequeñas de atún
400g de tomate natural triturado
Azúcar
80g de cebolla
1 diente de ajo
Sal y pimienta
Aceite de oliva

Vamos con la salsa. Doramos un poco el diente de ajo, sin quemarlo con un chorrito de aceite de oliva. Añadimos la cebolla y la sofreímos. Echamos el tomate y añadimos una cucharadita de azúcar, sal y pimienta. Dejamos que se haga unos 10 minutos el tomate y ahora justo cuando toca añadir las espinacas aparece otro de los enanitos con sus sensor a ver qué por qué mamá está tan callada en la cocina. Las escondí.

-Mami, ¿qué haces?¿te ayudo?
-No cariño, si ya casi he terminado, anda vete a jugar.

Así, aguantándome la risa añadí las espinacas. Dejamos que se deshagan, revolviendo de vez en cuando. Quitamos el diente de ajo y pasamos por la batidora. Y aquí viene el momento glorioso, cuando vi el color de la salsa casi me caigo de culo, ese color entre verde y marrón, que era de todo menos algo apetecible. Pero esto ya estaba en marcha así que había que seguir con todas las consecuencias.


Lo volvía a echar a la sartén y le añadí el atún, lo dejé hacerse unos minutos más y lo probé. Ñam , ñam, a mí me parecía que estaba buenísima pero hay que tener en cuenta que a una le encantan las espinacas. La verdad es que su sabor no predominaba, así que de momento el mayor reto era que no se echaran para atrás por ese color tan "especial".
Cocemos las espirales en abundante agua con sal. Podemos añadir un chorrito de aceite y una hoja de laurel. Yo a la pasta cuando ya está escurrida me gusta echarle una cucharadita de mantequilla y revolver hasta que se derrita.
Lo servimos acompañado de nuestra supersalsa y si queréis queso rallado.




Y bien, ¿qué pasó? Pues lo que tenía que pasar. 

Antes de probarlo:
-Esto no es tomate
-¿Qué le has echado?
-Vosotros probad, es una salsa especial, ya veréis que rica.

Después de probarlo:
Ummm, está buenísimo. Pero qué rico mami, ¿qué lleva?

Os podéis imaginar mi cara de triunfo total. Les di largas hasta que terminaron y cuando alguno ya pedía repetir, lo solté. Me parece bien enmascarar las cosas de vez en cuando pero al final tienen que saber lo que comen, es parte de la educación nutricional y nos lo pondrá más fácil cuando les queramos volver a dar un plato que lleve ese ingrediente.

Llegó la confesión:
-La salsa de tomate lleva espinacas
-Puaggggggg qué asco
-Pero, ¿cómo qué asco? si me acabáis de decir qué estaba buenísima
-Es verdad mami, está buenísima
- ¿Me echas más? Tienes que hacer siempre así las espirales.

Ole, ole y ole yo más feliz que una perdiz, y ellos con su ración de espinacas en su cuerpecito.



4 comentarios:

  1. Qué buena pinta. Yo también me hubiera invitado...¡qué pena estar tan lejos! Mamá

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    1. Es verdad, tendrás que hacerte un viajecito para probarlas. Bss

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  2. Voy a intentarlo, a ver si el color no les echa para atrás, aunque el batido de frutas que le hago lleva espinacas y es más verde que las esmeraldas y aún así les encanta.......lo dicho, que voy a probarlo.

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    1. Prueba, prueba, pero que no te vean en el momento "echar las espinacas". Luego ya confesarás como yo. ;))

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